Tamaño del texto

Contador de visitas

Visitas hoy: 1
Total: 5276

Estamos en Facebook

Facebook

Encuestas

busyLoading Poll...

Sindicación

feed-image Entradas RSS
Bicapitalidad y Reforma Electoral PDF Imprimir E-mail
Sábado, 10 de Noviembre de 2007 19:44

BICAPITALIDAD Y REFORMA ELECTORAL

LA PROVINCIA/DIARIO DE LAS PALMAS / 9 de agosto de 2007
Tribuna Abierta
VICENTE MUJICA MORENO Y JOSÉ MANUEL MARRERO HENRÍQUEZ (*)

Desde las últimas elecciones de 27 de mayo al Parlamento de Canarias se han publicado muchos artículos que con sensibilidades diversas han comentado las causas y las consecuencias de los resultados electorales. Al respecto Demócratas para el Cambio aportó su opinión en La Provincia el 14 de junio y propuso dos ámbitos de actuación para mejorar la calidad de la vida política del archipiélago canario: uno afectaba a la reforma del Sistema Electoral y otro al desarrollo de una Ley de Bicapitalidad.

 El Estatuto de Autonomía reconoce la doble capitalidad, pero ni el texto la desarrolla, ni la praxis política la ha hecho efectiva. Para solucionar ambas lacras el Estatuto debe reorientar su discurso desde los equilibrios “de reparto” hacia la equidad “de sedes”. Con otras palabras, el Estatuto debe dejar meridianamente claro que cuando en una legislatura el poder ejecutivo se localiza en una capital el poder legislativo se localizará en la otra, y que en las siguientes legislaturas se hará lo mismo de manera inversa. Es decir, que si durante una legislatura la sede del Parlamento se ubica en Santa Cruz de Tenerife y la sede de la Presidencia se ubica en Las Palmas de Gran Canaria, en la legislatura siguiente la sede del Parlamento se ubicará en Las Palmas de Gran Canaria y la sede de la Presidencia en Santa Cruz de Tenerife. Nada importará para ello de qué isla provenga el Presidente electo ni en qué islas el partido más votado tenga mayor implantación. Organizado así el poder, las islas no capitalinas participarían en el gobierno, ya con la creación de oficinas parlamentarias, ya acogiendo las sedes de alguna de las instituciones de la administración autonómica, ya con ambas medidas.

La reforma de la Ley Electoral canaria también es de una importancia crucial. No se puede exigir la participación en los comicios como un deber cívico fundamental y luego tirar a la basura 150.000 votos de electores que se han tomado muy en serio su concurrencia a las urnas y que no han superado los mínimos de acceso del 6% regional y del 30% insular de la actual Ley. Así se consigue el fomento de la abstención, el alejamiento de la democracia de la ciudadanía y la impunidad de quienes se sienten cómodos ejerciendo un poder carente del control popular.
La disputa del poder desde los distintos territorios insulares originó la forzada triple paridad (entre provincias, entre islas capitalinas, y entre islas capitalinas y no capitalinas). Ignorando el derecho individual del ciudadano, el Estatuto quiso salvaguardar el interesado “equilibrio” territorial que, a la postre, ha transformado la deseable política global del archipiélago canario en una política de contienda de unas islas contra otras. De ahí la necesidad de reformar el Sistema Electoral y de corregir todas sus fallas:

- Frente a la falta de proporcionalidad demográfica de diputados elegibles en cada territorio es necesario establecer un número mínimo de diputados por isla y asignar el resto a cada circunscripción según el último censo disponible en el momento de la convocatoria.

- Frente a la falta de consideración de la Comunidad como una sola entidad política es conveniente, si no una circunscripción única, sí al menos una lista regional que permita a los canarios elegir de forma más directa a su Presidente, y sin tener que delegar tan ostensiblemente su voto en los grupos parlamentarios ni que sopesar los posibles pactos que pudieran realizar.

- Frente a los mínimos de acceso al Parlamento del 6% regional y del 30% insular, que han expulsado a 150.000 electores del hemiciclo, el tope máximo del 3% y 5% en los respectivos ámbitos sería deseable.

Algunas formaciones políticas han manifestado su ferviente adhesión a la reforma de la Ley Electoral, y otras no quieren saber nada de ella. Un tercer grupo dice estar dispuesto a llevarla a cabo, no con una reforma estatutaria, sino con una Ley del Parlamento. Los canarios deben saber que esta vía es una suerte de huída hacia la nada porque los puntos fundamentales que han de reformarse, el número de diputados por isla y los porcentajes de barrera, son actualmente Disposiciones Transitorias del Estatuto que para su modificación por Ley del Parlamento requerirían su aprobación por dos terceras partes. Una reforma Estatutaria que incluyera estas modificaciones bastaría aprobarla por mayoría absoluta.

En general los partidos políticos han mantenido propuestas de reforma de la Ley Electoral con criterios variables e incluso contradictorios y han modificado sus posiciones en los medios informativos antes y después de los resultados electorales. En lo que respecta al desarrollo de una Ley de Bicapitalidad casi la totalidad de las formaciones políticas ha mantenido un mutismo sepulcral.

Para la modernización de Canarias, muy necesaria ya a tres décadas de la aprobación del primer Estatuto, Demócratas para el Cambio espera contar con el caudal de los demócratas canarios cualquiera que sea su tendencia política. El desarrollo de una Ley de Bicapitalidad basada en la equidad del poder, y la reforma de la Ley Electoral basada en la equidad entre ciudadanos son indispensables para conseguir una política canaria verdaderamente autonómica.


(*) El presente artículo lo firman también Gloria Arteaga Ortíz, Joaquín Fernández González, Cristina Reina Monzón, Manuel Roríguez González, José Brito López y la adhesión de ciento diecisiete simpatizantes más.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla


 
Una ley electoral perversa PDF Imprimir E-mail
Sábado, 10 de Noviembre de 2007 19:39

UNA LEY ELECTORAL PERVERSA

Artículo Fundacional.
Declaración de Intenciones de Demócratas para el Cambio



Tras las elecciones del 27 de mayo, un grupo de ciudadanos no afiliados a ningún partido, y votantes de distintas opciones políticas, ha querido hacer una reflexión detenida de la situación resultante y al tiempo señalar algunos de los asuntos cuya resolución es indispensable para conseguir un genuino cambio en la política de Canarias.

Hemos comprobado cómo, sea cual sea el resultado de las elecciones, la fuerza política ganadora no tiene más remedio que pactar para gobernar. Este hecho, que no es extraordinario en democracia, se reviste en Canarias de la perversa circunstancia de que una y otra vez la parte llamada al pacto siempre resulta gobernante, aunque sea perdedora en votos. Y también hemos comprobado cómo una vez más un diputado llega al Parlamento Autonómico con menos de 20.000 sufragios mientras que otro se queda sin escaño con más de 50.000 votos.

Ambos hechos ponen de manifiesto que, en la misma medida en que responde a la representación de los territorios insulares, el sistema electoral en Canarias desprecia la representación equitativa de los ciudadanos. Por este motivo en las elecciones del 27 de mayo una gran cantidad de votos no se dirigió a su natural preferencia política, sino a aquella formación más cercana a lo que en cada caso serviría mejor a la defensa de cada uno de los territorios en conflicto.

El sistema electoral y la organización político-administrativa que sufrimos desde que se creara la Comunidad Autónoma Canaria tras la Transición nos tienen estancados, sin poder votar ‘políticamente’ a cualquiera de las opciones, progresista, conservadora o nacionalista, que deberían ser las determinantes de la orientación de las soluciones para los problemas que los canarios padecemos en todos los ámbitos: sanidad, educación, autogobierno, inmigración, justicia, etc. El interés territorial ha desvirtuado el verdadero valor del voto político y nada quiere saber de la igualdad y la equidad que deben presidir la expresión de la voluntad de los ciudadanos en las urnas. Para resolver estos problemas proponemos dos vías de solución:

1. La reforma urgente de la Ley Electoral Canaria.
2. La reforma urgente del Estatuto de Autonomía para desarrollar lo que en él primigeniamente se plasmó: la Bicapitalidad.

La primera propuesta es en parte conocida y responde a la necesidad de reformar una Ley Electoral Canaria que hasta la fecha no ha incorporado los principios de justicia y equidad entre ciudadanos, ni mucho menos ha contemplado la igualdad en el valor de los votos.

La segunda propuesta no se ha planteado aún en el debate público con firmeza. La Ley de Bicapitalidad debe salvaguardar que los poderes ejecutivo y legislativo se detenten, localicen y realicen de forma equitativa en las dos provincias del archipiélago con la participación de las islas no capitalinas.

Estas son nuestras propuestas para una verdadera Refundación de la Comunidad Autónoma. Ahora es el momento de afrontarlas y de superar la desmoralización que nos ha apartado de lo que se dirime en la vida política. Iniciativas ciudadanas previas han tenido éxito, recuérdese la consecución de la Universidad y las movilizaciones por Vilaflor. Deseamos contar con el apoyo de todos aquellos que creen en Canarias como una Comunidad Autónoma, sean cuales fueren sus orientaciones políticas o sus islas de procedencia. A los partidos políticos, uno por uno, les vamos a preguntar dos cosas: ¿reformará usted nuestra Ley Electoral? ¿Cómo y cuándo? Y ¿Reformará usted el Estatuto de Autonomía de Canarias y en particular desarrollará usted una Ley de Bicapitalidad? ¿Cómo y cuándo?
Con estas preguntas creemos representar a muchos y queremos pedir la adhesión de todos. Necesitamos Demócratas para el Cambio.

El presente escrito lo firman Vicente Mujica Moreno, José Manuel Marrero Henríquez, José Brito López, Gloria Arteaga Ortiz, Joaquín Fernández González, Manuel Rodríguez González, Cristina Reina Monzón y treinta firmas más.

(Este artículo fue publicado íntegramente en el periódico "La Provincia" el 14 de junio de 2007)

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
 
Quiénes somos PDF Imprimir E-mail
Martes, 06 de Noviembre de 2007 19:09

      Demócratas Para El Cambio es una Asociación Cívica sin ánimo de lucro y sin dependencia de partidos, plural y con vocación reformista.

 

      Iniciamos nuestra actividad en Junio de 2007 como Foro Ciudadano y con fecha de 1 de abril de 2009 se firmó el Acta Constituyente de la Asociación.

 

      A lo largo de nuestro recorrido hemos escrito diversos artículos en prensa, participado como ponentes en la edición de 2008 de la Universidad de Verano de Maspalomas y puesto en marcha una página web www.democratasparaelcambio.com

 

 

      Demócratas Para El Cambio pretende conseguir el mayor apoyo de la sociedad canaria para alcanzar su principal objetivo:

 

 

La Reforma del Régimen Electoral Canario

 

 

      Nuestro Sistema Electoral es el de peor calidad democrática de toda España y Europa, pues es el de menor proporcionalidad de todo el Estado.

      Baste decir que un 17% de la población -la de las islas no capitalinas- tiene en sus manos el 50% del Parlamento para decidir.

 

 

      Creemos que los ciudadanos somos los responsables de la buena salud de nuestra democracia, y que tenemos el deber de supervisar su correcto funcionamiento de manera continuada, así como de exigir a nuestros políticos su comportamiento leal y honesto en su tarea de servidores públicos y garantes del progreso democrático de la sociedad a la que representan.

 

 

Esperamos contar con el mayor respaldo de todos los canarios que sientan la Democracia como el valor fundamental de su realización ciudadana.

 

 

REFORMA ELECTORAL  ¡YA!

 

 
<< Inicio < Prev 31 Próximo > Fin >>

Página 31 de 31
© 2010 Demócratas para el Cambio
Joomla! is Free Software released under the GNU General Public License.